martes, 29 de mayo de 2012

Tiempo de fortalecer la amistad con Jesús a través de la Lectio Divina



"Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora" (Eclesiastés 3,1). Así lo ha escrito en lo que respecta a su sabiduría dada por Dios, el Rey Salomón, hijo de David.  Y es que hay tiempo para todo: de nacer, de morir; de plantar, de arrancar lo plantado; de destruir, de curar, de edificar... Pero sobretodo, y aunque no lo haya escrito dicho sabio, de orar ¿Lo pensamos así? Y es que de Dios es el dueño del tiempo. Él nos los ha dado y Él lo gobierna. Entonces, de ahí, que través de Jesús, reconozcamos y le designemos su señorío sobre éste.


Por otra parte ¿Quién nos ama más que a nadie en el mundo? La respuesta es bien conocida ya, y por la Gracia del Señor y bajo la luz del Espíritu Santo sólo podremos proclamar acerca de su gran amor y decir: "Jesús, es mi señor". Jesús es nuestro señor, el más grande, el más tierno e incondicional. Nos ama a todos y cada uno sin reparo en cada instante. Por lo tanto, Él es nuestro amigo, y no cualquier amigo. A este amigo le debemos pues dedicar tiempo, tal como lo hacemos con nuestros seres queridos y hermanos, e inclusive más. Pero, para empezar, tal vez podamos iniciar por establecer comunicación con Él aunque sea por cortos periodos de tiempo, cada día y cada noche. Entonces, tal vez algún día lleguemos a echar de menos estar en constante comunicación con Él. Sé que ese es nuestro deseo, así que manos a la obra.


Desde tiempos antiguos, diversos seguidores de Yahvé meditaban la palabra de Dios y oraban con ésta. Tal es el caso de Jesús, que en muchas ocasiones llegó a instruir a los doctores más versados de su época haciendo siempre referencia a la palabra de Dios que bien conocía por medio del Torah. Él, al igual que su Santísima Madre, la Virgen María y otros personajes ejemplares, oraban especialmente con los Salmos, aunque sin dejar de lado los demás libros del Torah (los cuales serían incluidos en el Antiguo Testamento).  Ya en los tiempos medievales, nuestra Iglesia Católica tomó dicha práctica hebrea como base para la meditación y oración con la palabra y la constituyó en lo que hoy conocemos como "Lectio Divina". Vemos pues, que esta no es una práctica novísima en el catolicismo, pero si novedosa para los que no somos evangelizados o practicantes católicos dentro de la Iglesia. Lamentablemente la oscuridad ha invadido a muchos de los que se auto-proclaman  "Católicos"; pero eso no es el punto a analizar aquí.


Cabe resaltar que la Lectio Divina  o "Lectura Divina"  es una excelente manera de llegar a estar en contacto con Dios, uno y trino, pues que a la Santísima Trinidad hay que invocar y contactar en importantes etapas de la Lectio Divina. Es así como una vez preparados, nos disponemos a invocar el Espíritu Santo que nos iluminará y acompañará durante toda la práctica. En ese orden de ideas, empezamos por hacer la lectura (Lectio) de la palabra de manera pausada y metódica (con ayuda de preguntas guía) hasta que nos quedemos con esa frase o ese mensaje que más nos llama la atención y entonces logramos entender, o más bien escuchar lo que Dios nos quiere decir a través de su Santa Palabra. Ya luego, meditando (Meditatio)  bajo la luz del Espíritu Santo, rumiamos la lectura y reflexionamos sobre lo que acabamos de leer para luego entrar en oración (Oratio) con Dios y conversar con Jesús acerca de lo que su Gran Padre amoroso nos dice y nos pide. En esta oración también podremos darle gracias, alabarle, abandonarnos en Él y hasta suplicarle. Ya luego en actitud de contemplación (Comptemplatio), nos entregamos en sus brazos para disfrutar en el silencio con Jesús de la experiencia de sentir a Dios en nuestros corazones. Ya en última instancia, fijamos un compromiso (Operatio) para con Dios y Jesús nuestro pastor.

Suena bien ¿Qué os parece si lo intentamos? Empecemos esta semana por dedicar aunque sea 15 minutos (como lo sugiere el instructivo) a la lectura de la palabra, y como guía para realizar esta práctica, repasemos nuestros apuntes, documentos o utilicemos las fuentes de Internet que a continuación aparecen:

Lectio Divina: Un intinerario para leer en Pascua (Y en cada tiempo).
Los pasos patra realizar la Lectio Divina


Ya que si queréis profundizar un poco sobre los orígenes u ojear algunos aportes sobre la Lectio Divina, bien podéis visitar las siguientes páginas:

¿Qué es la Lectio Divina?
Lectionautas
Lectio Divina Camo

También (Y como lo prometido es deuda) podemos escuchar una sesión de Lectio divina que la Hermana Glenda explica y que tan amablemente nos ha publicado a través de su emisora en línea:


O también podemos adquirir algunos CD que traen explicaciones acerca de la Lectio Divina y que ofrecen reconocidas editoriales como las de la comunidad San Pablo e Hijas de San Pablo, bien conocidas como las Paulinas. En fin los recursos son muchos, y lo mejor es que contamos con la herramienta principal que es la Biblia y con la fuerza  de lo alto que es el Espíritu Santo para que nos impulse a conocer mejor la voluntad de Dios reflejada y transmitida a través de su Palabra que es alimento para el alma: Pan de Vida y Salvación.

Referencias:
Wikipedia. (2012) . Lectio Divina. Recuperado en mayo 29 de 2012 de http://es.wikipedia.org/wiki/Lectio_Divina
Izquierdo, A. (2009).Recuperado en  junio 05 del 2012 de http://www.alterchristus.org/nuevaWeb/documentos/lectio_divina_historia_ai1.pdf
HnaGlendalive (2012). HnaGlendalive. Recuperado en mayo 29 de 2012 de http://hnaglendalive.playtheradio.com/

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